Teodicea de Granada

9415f9bcd76598f9c08127db1641b596

Desde Leibniz, la pregunta central de la teodicea es que cómo es posible el mal en la bondad infinita de Dios. Leamos a quien leamos, desde los geógrafos más antiguos, hasta Bosque Maurell, desde Münzer hasta Ganivet, o desde Justino Antolínez y Francisco Bermudo hasta Juan Mata y Álvaro Salvador, la pregunta central sobre Granada es una trasposición de la teodicea: ¿cómo son posibles tantas atrocidades en una ciudad tan bella como Granada?

En esto pensaba el sábado pasado cuando, subiendo por montones de escombros, me encontré con un edificio que no se sabe bien quién, ni desde cuándo, ni para qué, se construye en el callejón del Gallo, detrás de la plaza de San Miguel Bajo. Queda poca capacidad para el escándalo en Granada pero, aún así, es increíble que una ciudad coloque en su mismo núcleo, en el mismo punto donde fue fundada, va para mil años, un edificio como ése. Cierto que durante años allí se acumularon los escombros, pero la suciedad y el abandono permitía al menos que dentro de cincuenta años una generación más responsable e inteligente de granadinos indagara sus orígenes, restaurara sus murallas y restituyera su patrimonio. La demolición de este edificio (como la circunvalación, como el embovedado…) exigirá un plus de inteligencia histórica que no es exigible en siglos.

Me apresuro a declarar que me parece precioso el palacio de Congresos por dentro y por fuera, que me encanta la pirámide de cristal del Louvre, y que me parecen adecuadas la cristalera de la lonja de la Capilla Real o las placas de metacrilato sobre murallas califales. De la misma forma y por las mismas razones por la que detesto el aparcamiento del Generalife, el edificio de Santa Lucía o el edificio del que les hablo. No hay contradicción. Al revés, estoy convencido de que hay una alianza demoníaca entre los arquitectos estalinistas de la periferia parisina y los costumbristas partidarios del pastiche, que exigen cuadros de burro y botijo enmarcados en pan de oro.

No se puede legislar sobre el gusto. Me parece claro, pero tampoco se puede descalificar todo juicio estético. Y menos con la tontería esa de que los que hacen juicios estéticos pretenden convertir el Albayzín en una reserva de indios. Hay que innovar. Cierto, pero una ciudad no debería maltratarse tanto en sus orígenes. Y el edificio del que les hablo es un golpe bajo en el mismo origen de Granada. Según me informan, pensaban destinarlo a zoco artesanal pero, al parecer, los espacios interiores están tan compartimentados y el acceso de vehículos pesados de carga es tan difícil, que para eso no vale. Decidieron dedicarlo entonces a ayuntamiento de barrio. No es mala idea, como tampoco es mala idea el palacio de Carlos V. Sólo que está puesto donde no debía. El edificio del que les hablo está en el núcleo palaciego de la alcazaba que construyó el rey Zawi Zirí, si no encima mismo del palacio del rey Badis. Me temo que los nombres de Zawi, Badis o Zirí significan en esta ciudad menos que los de Zidane o Eìtoo. Así somos, así nos tratamos, así nos tratan en la Corte y así nos va.

A comienzos del siglo pasado, la física teórica también trasponía la pregunta de la teodicea: ¿cómo es posible la existencia del caos en un universo ordenado? A finales del siglo XX, la termodinámica y la cuántica ya le habían dado la vuelta a la pregunta: ¿como es posible la existencia de sistemas ordenados en medio de tanto caos? Cuando leo a Ángel Ganivet, creo que acertó al pensar esta ciudad. Sólo se equivocó en lo anecdótico (lo del agua del Avellano que tanto les gusta a los de las reservas de indios) y en la formulación de la pregunta por la fealdad en medio de la belleza. La pregunta contemporánea no es ya que cómo es posible la presencia de edificios propios de la periferia de Madrid en un marco como Granada, sino que cómo es posible que perduren islas de belleza inaudita en una ciudad tan enemiga de sí misma y tan maltratada por los cortesanos.


 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>