Septiembre, Granada y a la inversa

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Para los niños y adolescentes sin apartamento en Almuñécar septiembre era preferible a agosto y a octubre. Agosto era un mes rotundo y grande que se nos iba en siestas sin dormir, de lectura interminable. Un mes en el que tardaban mucho el fresco del atardecer y los amigos en volver. Octubre era otro mes grande de mucho cine, libros de texto, brasero eléctrico, tardes cortas y noches inexistentes.

Entre agosto y octubre, septiembre era todavía-verano, ya-otoño, la suma de ambos y algo más indescriptible. Septiembre era un estado de ánimo: estar septembrino quería decir estar planificando, estar soñando. Sin miedos al futuro. El tiempo verbal de septiembre era “voy a” más infinitivo.

La ciudad ayudaba. Granada no era un territorio de circunvalaciones y centros comerciales, de obras y atascos. Granada era por entonces el bosque de La Alhambra, un casco histórico interminable, dos ventas en el camino de Purchil adonde íbamos catorce en un seiscientos y una calle Recogidas de cuarentones de mirada extraña a los que ignorábamos por la simple razón de que no eran gente nuestra. Esta ciudad entonces —hablo de treinta años— era septiembre. Se llevaba bien con septiembre. Granada tenía futuro. Imprevisible futuro.

Si ahora es septiembre otra vez, entonces esto no es Granada, sino una ciudad triste, de obras polvorientas, sin bicicletas, ni paseos. Lo único que esperamos es saber si gana el Ayuntamiento o gana Cultura. Si gana el Ayuntamiento seguirá el monumento a José Antonio y bajarán el caballo. Si gana Cultura resucitarán los cimientos sin valor de una plaza de toros de hojalata. Gane quien gane, porque en esto los dos están de acuerdo, una ronda-este que acabará con Jesús del Valle, pero no con los problemas de tráfico.

Y si esto es Granada entonces todavía no es septiembre, sino un mes interminable en el que nadie se atreve a decir “voy a”. Salvo “voy a llenar el depósito”, “voy a poner el aire acondicionado”, “voy a perderme en los atascos”, “voy a ver si llego al centro comercial”…

Pues yo voy voy a resistir.


 

One thought on “Septiembre, Granada y a la inversa

  1. Gran JL, me conforta este septiembre añorado, el mes que más me gustaba entonces, el peor mes del año ahora: entonces era el mes en el que cada año empezaba todo; ahora es el mes en el que termina el verano. Ahora es el mes que rodea al nefasto día en que la Virgen de la Angustia inunda de otoño la ciudad que deja de pronto de ir a los italianos a tomar helado.

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