Paseo de las Palmas

Mi pequeño ha cumplido un año y ya va al cole. Recorro cada día el Paseo de las Palmas para llevarlo y traerlo. Entro por la parte más próxima a la Carretera de la Sierra y asciendo primero un tramo de calle imaginable sólo en esta ciudad.

Se trata de unos cien metros cuesta arriba por donde los coches bajan a la velocidad que les apetece, con una acera tan estrecha que más bien habría que llamarla bordillo. En lo más alto, la calle se estrecha y los coches entran en la cuesta sin ver después de una curva. Muchos no reducen la velocidad, tampoco ninguna señal los obliga. Pues bien, justo en ese punto más estrecho han colocado tres vallas verdes sobre la minúscula acera. ¿Para qué? Para que ningún coche aparque y vaya a cortar el fluido de vehículos que es lo importante. El peatón tiene que bajarse a la calzada y confiar en el ángel de la guarda del bebé, si lo lleva.

Después de este tramo, la calle continua con relativo espacio para ir con el carrito. Eso sí, por la calzada, porque las farolas están puestas en medio de las estrechas aceras. ¿A quién se le ocurre colocar las farolas en medio de aceras estrechas que obligan a bajar a la calzada de frente a coches que, si no a setenta, van a cincuenta kilómetros por hora?

Avanzada la calle, hasta hace poco, había unas bandas sonoras que ahora han quitado. Servían para obligar a frenar a los vehículos y daban un pequeño remanso de seguridad a los peatones. Me informan de que esos badenes se pusieron el año pasado por estas fechas. Me cuentan que una niña de dos años fue atropellada a estas alturas de la calle. Quiero cumplir con mis obligaciones de columnista local y me pongo a investigar. En el buscador de internet escribo: “niña atropellada en el paseo de las Palmas” y encuentro los restos arqueológicos de dos noticias una de radio y otra de un periódico digital. La noticia se resume así: a las 14.40 (hora en que esta calle es una verdadera pista de descongestión de las carreteras que conducen a Cenes y a los barrios del sur) una niña cruzó de acera a acera (es un decir, porque no hay aceras). El redactor de la noticia añade que “cruzó sin mirar”, pero sobra la expresión porque los niños de dos años no miran. Ingreso en la UCI, lesiones abdominales, pronóstico reservado. Una señora que intentó evitar el atropello fue atropellada también. Ninguna mención a la velocidad del coche, a la mala señalización de la calle, ni a los responsables de la planificación del tráfico.

Después encuentro otra noticia de abril de 2008. El concejal García Nieto, delegado de movilidad, contaba que hay doce puntos negros en el tráfico granadino. Diez de ellos son negros porque los coches van demasiado despacio. Dos porque van demasiado rápido. Uno de ellos es el Paseo de las Palmas. La noticia termina dando por solucionado el problema: “En el Paseo de las Palmas, una zona residencial, se han instalado bandas sonoras, que obligan a reducir a los coches y no molestan a los autobuses, sencillamente porque no pasan por esta calle”. O sea, en abril se da por solucionado un problema porque se habían colocado dos badenes, cuando la calle necesita quince. Y ahora además se han retirado los badenes. Podemos imaginar que dañaban los amortiguadores de los Seat Ibiza negros con música estridente y conducidos por intrépidos veinteañeros que aceleran justo porque la calle se estrecha.

Si por mí fuera pondría a los veintisiete concejales del Ayuntamiento de Granada con un carrito de bebé a recorrer todas las calles de Granada. Lo digo en serio.


 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>