Marta y la Tarasca

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Con poco más de un año de edad, cuando mi hijo vio por primera vez un paso de Semana Santa, sostuvo sin vacilar que Cristo era una bruja desnuda. Y cuando pocos meses después vio a la Tarasca, confirmó su tesis de que todo lo que anda sobre pasos es cosa de brujería. 

Aquel día, cuando volvimos a casa pusimos un dinosaurio de juguete sobre una caja de zapatos y una Maléfica de Disney sobre el dinosaurio. Comenzó el desfile y mi hijo me reclamaba que el dinosaurio rugiese y echase humo por la nariz. Eran los años en los que Fermín Camacho le había puesto voz y humo a la Tarasca. Yo me atreví a imitar los rugidos grabados de Fermín, pero no sabía como conseguir el humo sin quemar el dinosaurio que, por cierto, todavía anda rodando por la casa.

Este año mi niña me ha preguntado por la Tarasca. Consultado un amigo sabio, y navegadas las páginas indicadas por el Google he llegado a la conclusión de que mi hijo no andaba descaminado cuando pensaba que todo lo que desfila sobre un paso es cosa de brujería. La historia más o menos es así: tras la muerte de Jesús, a Hispania llegaron siete de sus discípulos Cecilio (Elvira), Torcuato (Guadix), Indalecio (Almería)… A Galia otros siete, que llevaban consigo el Santo Grial, entre otros, José de Arimatea, María Salomé, María Jacobé, María Magdalena y Marta, hermana de Lázaro.

Marta subió por el Ródano y llegó a una ciudad aterrorizada por un monstruo, la Tarasque, una suerte de anfibio que devoraba niños y animales domésticos. Según algunas versiones, Marta de Betania entró en su cueva y estranguló al dragón. Más creíbles son las versiones de los que sostienen que Marta entró en la cueva, y negoció y pactó el reconocimiento de la comunidad para la Tarasque. Los primeros creen tener razón, porque en todo caso el monstruo resultó muerto. Los segundos se apoyan en que el nombre de la ciudad cambió y, de hecho, aún se llama Tarascón y no, por ejemplo, Villamarta.

El caso es que mi hija tiene su opinión al respecto, y a mí su versión, puestos a elegir me parece la correcta: dice que Marta entró en la cueva y se hizo amiga del dragón, que de allí salieron los dos en buena compañía: la Tarasca, empapada en agua bendita, rugiendo con la voz de Fermín Camacho y echando humo por los agujeros de la nariz; y Marta, de pie sobre el dragón, con un vestido de corte andaluz, ropa interior y extensiones en el pelo, justo como la vimos el miércoles por las calles de Granada.


 

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