Los días temibles

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Deberíamos de saber cuándo nuestra alma se comporta como griega y cuando como judía. Somos griegos cuando programamos. Somos judíos cuando cavilamos –de cábala-.

Imaginemos por ejemplo, el aleph: punto del universo en el que se da todo el espacio y acontecen el pasado, el presente y el futuro a la vez. Imaginemos las cabañuelas, técnica predictiva del clima que supone que en veinticuatro días de agosto se predestina el clima del año entero. Imaginemos un calendario solar con meses lunares y que, para corregir el desfase –hay trece lunas en un año- añade un mes a algunos años. Pero no con la simplicidad de los años bisiestos gregorianos: sino en ciclos de diecinueve años, según una compleja secuencia que impide que el Yon Kipur caiga en viernes o domingo, para evitar toda sospecha de que un día Dios se vea obligado a trabajar en sábado para perdonarnos o condenarnos.

Imaginemos una reunión de pitagóricos que se juramentan por el tetragonon, el cuatro, número sagrado porque la suma de 1 más 2 más 3 y más 4 da 10, y 1 más cero, es 1, el número perfecto, aunque sea 4 el número sagrado porque da 1. ¿Son griegos?

Según la tradición, tal día como ayer de hace 5774 años, fue creado Adán. Ayer fue pues el cumpleaños de la humanidad y ayer y hoy son la cabeza del nuevo año judío. La celebración comienza con la puesta de sol de la víspera, cuando el primer hilo de la luna se dibuja en el horizonte. Suena entonces el shofar, un cuerno de carnero, que espanta al diablo y llama a la meditación y al arrepentimiento. Empieza entonces el día de Rosh Hashaná o cabeza del año, también día del juicio o día del recuerdo. Diez días después se celebrará el Yon Kipur, el día del perdón. Al paréntesis se le llama Yamim Noraim: los días temibles.

Repasa con detenimiento lo que hiciste ayer, jueves 5 de septiembre de 2013, día 1 del mes de tishri, porque el primer día contiene todo lo que sucederá a lo largo del año. Como las cabañuelas de agosto predicen el clima, así la cábala de ayer predice el año. Desmenuza las horas que viviste ayer, busca el amor, el odio, el arrepentimiento y el pecado y sabe que en esa proporción se darán durante todo el año.

¿Hablo en serio? -me preguntas. Te habla mi alma judía, en serio. La cábala se somete a sí misma a sus propias cavilaciones a sus propias cabañuelas. Por tanto todo lo que te cuento sobre el día de ayer vale para cada instante y para cada siglo. O sea para la eternidad y la nada. Pero eso sólo lo puede escribir un alma helena.

Respira. Si ayer no fue un buen día tienes aún diez días más para la penitencia y el arrepentimiento hasta el Yon Kipur, el día del perdón. Que tengas un feliz año 5774. Shana Tova.


 

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