aaa082d2257ab65aecf61c2340e9c5b9

Pongamos que hablo de 1982

Teníamos veintitantos y éramos PNNs (me temo que ya hay que transcribir estas siglas, significaban: profesores no numerarios). Trabajábamos doce o quince horas diarias en unos mamotretos que se llamaban tesis doctorales, nos encontrábamos en los pasillos desiertos de las facultades un sábado por la tarde, o un domingo a la hora insólita de la paella. Y éramos, como corresponde a la edad, de ciencias o de letras, de derechas o de izquierdas, pero siempre claros y tajantes (ahora casi todos somos turbios y tangentes).