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La ciudad interior. Capítulo 2 de Al amparo de la ginebra

Capítulo 2 de Al amparo de la ginebra. Reeditada en bolsillo por Puzzle en 2006. Era día laborable, pero terminaba junio y la abogada Amparo Larios, una mujer bella, de piel blanca, pelo negro, labios rojos y ademanes serios, había sucumbido a la depresión del bochorno y había ocupado la mañana con un largo y solitario baño de sol, dos o tres tónicas con ginebra y varias duchas frías. Casi desnuda, extendida sobre una jarapa fresca que había colocado en la parte baja de su apartamento y empapada en un sudor pegajoso, Amparo dormía la siesta cuando llamaron al timbre.

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Dos personajes en busca de un autor

Los caprichos de la literatura han convertido a los escritores Andrés Sopeña y José Luis Serrano en personajes de “Yestergay”, la primera novela del periodista granadino Miguel Fernández. Los tres, Sopeña, Serrano y Fernández, pertenecen desde hace años a una tertulia que, sin periodicidad ni lugar fijo, comienza siempre alrededor de una botella de buen vino. La transcripción de este diálogo pertenece al primer encuentro que mantuvieron tras la publicación de “Yestergay”

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El laberinto de los eclipses. Capítulo 1 de Febrero todavía

La muchacha extranjera se detuvo agotada como una bailarina sin cuerda. Había danzado durante toda la noche en el centro de la pista de baile de forma ininterrumpida, sin compañía y al compás de su propia música interior. Cuando la vio parada, el pinchadiscos buscó agitado una canción que la animase a continuar: «dance usted, dance usted; dance, dance, dance usted –decía el viejo tema de Radio Futura–… Si busca mayor emoción, hay que controlar mejor, dance usted».