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Redes de telefonía móvil

Los antiguos creían en la existencia exclusiva de cuatro elementos: aire, agua, fuego y tierra. Las moneda era metal y, por lo tanto, pertenecía al orden de lo térreo, pero allá por el XVI apareció el capital y hubo una conmoción filosófica. Tomás de Mercado, confesor de comerciantes de Indias en Sevilla, dejó por escrito su impecable tesis teológica de que el dinero era demoníaco, porque tenía la habilidad de convertir la nada en todo y eso es potestad exclusiva de Dios.

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Hijos del relato

Los humanos no somos hijos de la técnica, somos hijos del relato. Lo que tenemos en común no es Babel, ni la Bomba, sino que Él y sus ángeles nos expulsaron del paraíso, y desde entonces estamos obligados a contarlo. A estas alturas de la creación lo único que hemos hecho, además de la guerra, ha sido contar de mil formas el relato triste de la expulsión del paraíso. Según una vieja tesis filológica los hebreos provienen de Iberia, como su propio nombre indica, y el término Andalucía es el mismo que Edén, con las dos consonantes invertidas. Según esta…

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Nadie vio a Dios

Muchas historias orientales hablan de un Rey al que nunca nadie vio, salvo en su disfraz popular. El califa por excelencia, Hasrún, se escapaba del espléndido tedio de su palacio y deambulaba solo por los arrabales de Bagdad.

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Dios sí que juega a los dados

Leo que los investigadores físicos ya han logrado transferir propiedades claves de un átomo a otro sin usar ningún vínculo físico, y pienso que si uno fuera capaz de hacer lo mismo con las identidades que ha ido adoptando a lo largo de su vida formaría con ellas una cadena atómica del tamaño del hongo de Hiroshima. 

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El dios de las palabras

Estábamos entre amigos y era una noche cordial de vino e invierno. “Con las palabras –dijo de pronto el nuevo–, el hombre describe el mundo. Así que brindemos por las palabras”. Brindé, pero como estos días estoy revuelto y aforístico, no pude callarme. Le solté que estoy convencido de que, en realidad, el mundo y el hombre son una función de las palabras. Pareció interesarle mi opinión. Pero mi mujer ya me pedía con la mirada que me callara. Mis más viejos amigos comenzaron a irse a la cocina.

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Teodicea de Granada

Desde Leibniz, la pregunta central de la teodicea es que cómo es posible el mal en la bondad infinita de Dios. Leamos a quien leamos, desde los geógrafos más antiguos, hasta Bosque Maurell, desde Münzer hasta Ganivet, o desde Justino Antolínez y Francisco Bermudo hasta Juan Mata y Álvaro Salvador, la pregunta central sobre Granada es una trasposición de la teodicea: ¿cómo son posibles tantas atrocidades en una ciudad tan bella como Granada?