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La proximidad del Edén. Cuento de Navidad

El señor ministro frunció sus pobladas cejas y se rascó sin cuidado el mentón: que no le gustaba, que no. Llevaba una hora dándole vueltas al asunto y no podría explicar por qué le daba tanta importancia. Pero lo que estaba claro era que aquel expediente que había sobre su mesa no le gustaba. Las Naciones Unidas, ni más ni menos que la ONU, en concreto la Unesco, en colaboración con Google Earths iba a hacer un catálogo virtual de ciudades antiguas. Un gran montaje virtual que permitiría visitas en tres dimensiones, paseos en el tiempo y experiencias a escala…

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La ciudad interior. Capítulo 2 de Al amparo de la ginebra

Capítulo 2 de Al amparo de la ginebra. Reeditada en bolsillo por Puzzle en 2006. Era día laborable, pero terminaba junio y la abogada Amparo Larios, una mujer bella, de piel blanca, pelo negro, labios rojos y ademanes serios, había sucumbido a la depresión del bochorno y había ocupado la mañana con un largo y solitario baño de sol, dos o tres tónicas con ginebra y varias duchas frías. Casi desnuda, extendida sobre una jarapa fresca que había colocado en la parte baja de su apartamento y empapada en un sudor pegajoso, Amparo dormía la siesta cuando llamaron al timbre.

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Yestergay

Vivir no siempre es real, porque viven los deseos que cuando se realizan mueren, y porque viven las palabras, viven las canciones y viven, como si fueran bichos malos, los personajes de las novelas. La abogada Amparo Larios es un personaje de novela que puedo asegurarles que está más vivo que su autor.

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Entrevista en Canal Sur Radio

Miguel Fernández, periodista de Canal Sur Radio y escritor ENTREVISTA A José Luis Serrano, a propósito de su novela Febrero todavía: un nuevo caso de Amparo Larios. Editorial Planeta, 2001

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El laberinto de los eclipses. Capítulo 1 de Febrero todavía

La muchacha extranjera se detuvo agotada como una bailarina sin cuerda. Había danzado durante toda la noche en el centro de la pista de baile de forma ininterrumpida, sin compañía y al compás de su propia música interior. Cuando la vio parada, el pinchadiscos buscó agitado una canción que la animase a continuar: «dance usted, dance usted; dance, dance, dance usted –decía el viejo tema de Radio Futura–… Si busca mayor emoción, hay que controlar mejor, dance usted».