El otro

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Ví mi nombre en la web de una gran librería como autor de la siguiente obra: Marchas, ascensiones y ferratas por las dolomitas. Ni sabía lo que era una ferrata, ni por donde quedaban los macizos dolomíticos, pero allí estaba José Luis Serrano como autor de novelas negras, de Zawi, de cosas académicas ¡y de treinta y dos itinerarios por unas montañas a las que jamás fui!

Me divirtió sondear las posibilidades literarias de esta autoría. Imaginé que me invitaban a dar una conferencia sobre las ascensiones en un club de alpinismo y allí llegaba José Luis Serrano y se ponía a hablar de los misterios de la Asunción y la Ascensión, que me interesan más que las Dolomitas.

La fantasía creció cuando hace unas semanas, a través de mi web, me llegó un mensaje que decía:

“Me agradaría mucho ponerme en contacto con usted; tengo una obra suya que me obsequiaron y me gustaría saber su valor. El título es: Tragalunas. Muchas felicidades por su obra. Es muy buena. Me gustaría asistir a una de sus exposiciones. Espero su respuesta. P. S. Yo también soy artista huichol. Gracias.”

Después de informarme acerca de que significaba ‘huichol’, respondí el correo lamentando no ser autor yo de algo tan bello como un ‘tragalunas’. No acabó ahí la cosa: pocos días más tarde había otro mensaje en mi buzón de entrada:

“Estoy localizandote, para firmar certificado de autenticidad de obra tuya, que forma parte de una muy importante colección de arte. Por favor ponte en contacto, y estamos a tus órdenes. L. T. Asistente del Maestro A. Flores”.

“Distinguida señora -respondí-: ¡Cómo me gustaría poder certificar lo que me pide! Pero me temo que se trata de una coincidencia de mi nombre con el de un pintor mexicano. Reciba en todo caso un cordial saludo, José Luis Serrano, Granada (EU).”

Seguí pensando en las posibilidades literarias de estos dos correos. No conozco a mi tocayo mexicano, pero hacerme pasar por él no debía resultar más difícil que hacerme pasar por el alpinista. Pero hace unos días lo entendí todo y resolví mi crisis de identidad. Recibí el siguiente correo procedente de Bilbao:

“Hola, buenos días. Me gustaría informarme sobre el libro Manual técnico de seguridad y formación de carretillas elevadoras del cual creo que es usted el autor. Estaría interesada en comprar dos ejemplares, pero no sé como conseguirlos. ¿Me podría decir con quién debería contactar o si es usted el que me los puede suministrar? Muchas gracias y un saludo”.

Ya está todo explicado: no es que yo necesite hacerme pasar por otro, es que hay otro que se hace pasar por mí. Esa es la explicación de que yo me pase el día en el coche, angustiado, irascible, aparcando y desaparcando, perdiendo los papeles. El que pierde las gafas y los billetes de tren, el que va presentando hojas de reclamaciones y grita en las tertulias, no soy yo. Es un autor de manuales sobre carretillas que te elevan a las dolomitas para tragarte la luna . Por desgracia, el mundo es real y yo sólo soy José Luis Serrano, autor de este artículo. O no.


 

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