De lectores y escritores

Cuando terminé mi última novela, se la dí a leer a ocho amigos. Para que me dieran los manuscritos anotados con sus críticas y correciones tuve que invitarlos a comer. A la comida vinieron todos y nos lo pasamos muy bien. Si usted está pensando en un club de poetas dandys, ebrios de absenta y convencidos de que existe el afrodisíaco del yo, cambie ahora mismo la imagen. Tampoco es que fuéramos una excursión del Inserso aunque se veían indicios: sólo un par se atrevieron con el whisky de la sobremesa y nadie protestó por el carácter vegetariano del menú. A pesar de mi generosa invitación, algunos hay que todavía no me han dado el manuscrito anotado y uno reconoce que no ha pasado del tercer folio.

El más sibarita le ha dado a leer el manuscrito de mi novela a su secretario y me ha hecho llegar por correo electrónico el informe abreviado de lectura que, por cierto, es muy bueno. Ahora mi sensación es terrible. Sospecho que cuando publiquen la novela ya no quedarán lectores. El 60% de los españoles no lee jamás. Del cuarenta por ciento que nos queda vamos a quitar los que sólo leen el premio Planeta, los que sólo leen El Código da Vinci y los que sólo leen el periódico. Para mí que nos quedamos con un número de lectores igual o similar al de escritores. De otra forma, que leemos los que escribimos y, claro, escribimos para los amigos escritores.

Amigos tengo que llevan esto fatal. Me cuentan que llegaron a una feria del libro y pasaron dos horas sin que nadie se acercara a la caseta de firmas. Que en una presentación se encontraron con el presentador, el conserje del local y nadie más. Que preguntaron en una librería de Cuenca por el propio libro y observaron la mirada de extrañeza del librero que los miraba como si le hubieran pedido un ejemplar de Bruguera agotado allá por los años setenta. O que acudieron a una biblioteca pública para una reunión con el club local de lectores y sorprendieron a la bibliotecaria capturando con lazo a los escolares del pueblo… Estos escritores temen apuntarse al llamado circuito andaluz, que es una iniciativa del Centro Andaluz de las Letras que organiza lecturas en bibliotecas y centros educativos de los pueblos de Andalucía. En el circuito se pueden multiplicar los episodios de la desolación. Llegas al pueblo, entras al bar, pides un café y ves un cartel manuscrito que anuncia tu presencia. Por el tratamiento publicitario piensas que tu lectura es lo más importante que va a pasar esa tarde en la aldea. Pero no, después de media hora de espera en la puerta del Ayuntamiento, el bibliotecario te cuenta que es que esta tarde retransmiten el partido del Betis, te pide que le firmes su ejemplar y adiós. Se sabe de un poeta de Cádiz que cuando le ocurrió esto, se subió a un banco de la plaza del pueblo e inició la lectura de su antología logrando la atención distante de las palomas y de unos abuelos de mal oído que creyeron que aquel poeta era candidato de algún partido minoritario y que les prometía el retorno del practicante al centro de salud.

Ayer los del CAL me mandaron a mí a la biblioteca pública de Las Cabañuelas, municipio de Vícar, provincia de Almería. Llegué a las ocho de la tarde, 34 grados, el paisaje inconfundible de los invernaderos y ese urbanismo almeriense que es una extraña mezcla de California con El Aaiún. Cuando ya estaba preparado para lo peor, me encontré sentado en una pulcra biblioteca, rodeado de doce o quince personas que me habían leído, que me sometieron a un cuestionario detallado, y que discutieron conmigo y entre ellos acerca de géneros, modelos y paradigmas literarios. Llevo toda la mañana dándole vueltas a sus comentarios e intentando descifrar el alma de esta docena de lectores que surgió de los mares de plástico de Almería. Voy a llamar a mis amigos, los escritores asustadizos y les voy a decir que se apunten al circuito andaluz, que hoy aliento la tibia esperanza de que el lector existe, y de que la próxima comida la pagan ellos.


 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>