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La ciudad interior. Capítulo 2 de Al amparo de la ginebra

Capítulo 2 de Al amparo de la ginebra. Reeditada en bolsillo por Puzzle en 2006. Era día laborable, pero terminaba junio y la abogada Amparo Larios, una mujer bella, de piel blanca, pelo negro, labios rojos y ademanes serios, había sucumbido a la depresión del bochorno y había ocupado la mañana con un largo y solitario baño de sol, dos o tres tónicas con ginebra y varias duchas frías. Casi desnuda, extendida sobre una jarapa fresca que había colocado en la parte baja de su apartamento y empapada en un sudor pegajoso, Amparo dormía la siesta cuando llamaron al timbre.

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EL SOLSTICIO EN LA COSTA. Capítulo primero de “Al amparo de la ginebra”

La noche antes de morir, atormentado por el insomnio de las deudas, el empresario Onofre Sanz escribió una carta en la que preveía la posibilidad de que lo matasen, listaba a sus enemigos capaces de hacerlo y daba a conocer la clave de acceso a la caja fuerte de su domicilio en la que había consignado veinte millones de pesetas para remunerar los servicios de los asesinos profesionales que habrían de vengar su muerte.