Autobiografía de José Luis Serrano

José Luis Serrano

Víctor Córcoba: Si tuvieras que hacerte una autobiografía: ¿qué dirías al respecto?

José Luis Serrano: La autobiografía es un género literario o, mejor dicho, escribir literatura es una forma de hacer autobiografía cifrada. Así, que si decidiera hacer una autobiografía escribiría una novela o un libro de poemas o haría un viaje introspectivo hacia mi ciudad interior con una grabadora o con cualquier aparato de los que te permiten evitar los sustos del Alzheimer.
La biografía en cambio es algo que te hacen otros. También es un género literario y, por lo tanto, las hay buenas y malas y eso no depende de la “calidad” vital del biografiado, sino de la pericia del autor.
Y hay una tercera cosa: el currículum vitae esto no es literario es un documento que redactamos para que nos contraten, para que nos editen, en una palabra para que nos conozcan los que de verdad quisiéramos que no nos conocieran.

V.C. Háblanos de tu infancia
J.L.S. Parafraseando a Machado “mi infancia son recuerdos de un…” balcón de Granada , donde pasaba las horas jugando son los soldados de plástico que salían en los paquetes de detergente “Ese”. Siempre pensé que mi infancia fue solitaria, lo atribuía al hecho de ser hijo tardío, con diez años de diferencia sobre mi hermana menor; pero ahora sé que la infancia es la etapa más solitaria de la vida, todos los niños viven en soledad. Son mundos fascinantes pero aislados. Lo descubrió el maestro: Gabriel García Márquez y yo ahora lo puedo observar cada día cuando miro a mis hijos.

V.C. ¿Y qué recuerdas de la juventud?
J.L.S. Mi adolescencia –que no es lo mismo que la juventud– es seguramente la etapa más viva o, si quieres, más recidiviva de mi vida. Creo que, en líneas muy generales, los humanos pueden dividirse entre los que conservan viva la infancia y los que conservan viva la adolescencia. Los primeros son los solitarios, los retraídos y siempre poderosos; los segundos somos los sentimentales, los apasionados y siempre los menos poderosos. 
Mi adolescencia fue colectiva y pandillera, el escenario dominante cuando la recuerdo es la estación de ferrocarril de la Avenida de Andaluces. Me gusta mucho recordar aquellas tardes interminables de primavera sentados en los paratrenes con las guitarras o con algunos juegos antiguos, juegos de pueblo que me temo que se han perdido como el churro-pico-terna o el “quema”.

V.C. ¿Y el colegio?

Era un ámbito de agobio. Creo que los religiosos nos hacían soportar problemas que no eran nuestros: tales como la existencia de Dios, la propia finitud y el sentido de la vida. A un niño creo que hay que enseñarlo en la felicidad (no a ser feliz) y respetarle esa etapa maravillosa en la que no hay finitud, en la que no hay muertos en el cementerio, ni límites al deseo. Ahora como padre le doy muchas vueltas al problema de los métodos educativos y cada día estoy más convencido de que el niño tiene derecho a que los adultos le muestren la naturaleza, la lengua y los rudimentos de la psique humana; pero también tienen derecho a que los adultos no le pasemos las “neuras”, las justificaciones ideológicas, la carga de la historia de instituciones como las órdenes religiosas, ni siquiera el peso de los santos de vida ejemplar. Esto no es anticlericalismo, diría lo mismo de los colegios comunistas si los hubiera. Un niño no tiene que ser educado para ser cristiano o para ser comunista o para ser deportista. Me atrevo a decir más un niño tiene que ser informado, pero no formado.

Como esto puede parecer muy incorrecto me explico: la formación, como el sueño, es un subproducto y, por lo tanto, no se puede buscar: si te empeñas en dormir, ese empeño actuará como obstáculo para el sueño. Claro que la formación es importante, e incluso más que la información, pero hay que dejar que surja de ésta, como el sueño surge de la vigilia: sin buscarla, sin inducirla desde el sistema educativo.

Te pondré un ejemplo biográfico: el profesor de física en los Salesianos nos explicaba un día la evaporación, la salinización del agua y todo lo relativo a la densidad, comentó entonces que el Mar Muerto era el mar con mayor densidad salina del planeta y donde, por lo tanto, era más fácil la flotación de los cuerpos. Hasta ahí todo bien, era información que un niño debe tener, pero de pronto elevó la voz y gritó: ¡Y algunos herejes deducen de aquí que por eso Nuestro Señor Jesucristo pudo caminar por las aguas! ¡Y yo los desafío a que vayan al Mar Muerto e intenten caminar…! Esto sobraba, esto era cargarnos con problemas suyos y no nuestros, esto era el intento de inducir formación.

Hice COU en el Instituto Padre Suárez y fue un año inolvidable: un chico que venía marcado por los continuos juicios ad hominem por las valoraciones personales, por la evaluación continua de la aptitud pero también de la actitud que hacían esos pequeños tribunales que funcionan siempre en las instituciones disciplinarias, se encontró de pronto con aquellos honestos profesores que enseñaban lo que sabían y que estaban mucho más preocupados por la física, la historia o la filosofía que por la forma de vestir o por la conducta de los jóvenes a los que formaban. Es curioso que aquel año en el instituto público fuese más formativo que los nueve de la enseñanza religiosa. Es increíble que quien no busca encuentre y que quien se empeña fracase.

5. ¿Se puede decir lo mismo de la Universidad? ¿Cómo concibes tú la enseñanza?

Se puede decir lo mismo y con mayor razón. El profesor universitario tiene que transmitir el saber superior de una civilización. Eso son datos y los datos hay que transmitirlos con conocimiento y crítica. Yo debo transmitir conocimientos de teoría y filosofía del derecho, eso es un corpus técnico y mi autoexigencia como profesor debe ser transmitirlo con rigor y solvencia al alumno por lo tanto sólo le puedo exigir que conozca las informaciones que yo le paso. No es que me dé igual que lleven el pelo verde o un piercing en la nariz, es que debe darme igual como norma si yo quiero ser un buen profesor. Incluso si yo quiero transmitir valores como los democráticos, el respeto a los derechos, el principio de legalidad-constitucionalidad, etcétera… debo abstenerme de evaluar personas valores o actitudes. Debo abstenerme de cualquier juicio que no sea el meramente técnico informativo.

6. ¿Cómo ves a los jóvenes alumnos?

En consecuencia con lo que te acabo de decir me abstengo de hacer juicios como profesor acerca de la formación de las nuevas generaciones. Con respecto a su nivel de información te diré que cada año son mejores. Sé que esto no es compartido por la inmensa mayoría de mis compañeros que andan diciendo que cada año llegan peor de la secundaria, más ignorantes. No es cierto. Nunca ha habido una generación con mayores niveles de información que la actual y cada año mejoran.

7. ¿Cómo te gustaría que fuese la Universidad de Granada?

Tal y como es. Un ámbito en el que la libertad de cátedra y de investigación sigan garantizados y donde se produzcan continuas apelaciones al entorno social. Me atrevería a proponer algunas reformas, pero me temo que las cosas siempre pueden empeorar. Así que se quede como está.

8. La faceta de escritor: ¿Cuántos libros editados?

Publiqué mi primera novela (Al amparo de la ginebra, Planeta) en enero de 2000 y la segunda (Febrero todavía, Planeta) en setiembre de 2001. No hay ninguna publicación más de tipo literario en mi currículum. Antes hay varios libros, cinco o seis, y una veintena de artículos en materias jurídicas. Mi primera publicación jurídica es de 1986, hay por lo tanto un desfase de 14 años entre una faceta y otra. Pero eso es así sólo si miras el tiempo editorial. En tiempo biográfico siempre he escrito literatura y siempre he investigado.

9. ¿Te consideras escritor?

Estoy de escritor. Elverbo ser lo reservaría para decir cosas tales como soy mortal o soy padre.

Cuando viví en Alemania, dí algunas clases de español para pagarme mis clases de alemán. Entonces le explicaba a los alumnos que el verbo sein debe traducirse en castellano a veces con ser y a veces con estar. Les decía: los estados transitorios con estar, los definitivos con el ser. La regla está devorada por excepciones: la más llamativa es la de las profesiones que en castellano se indican con ser. Se dice “soy médico” o “soy administrativo” como si eso fuese una fuente de identidad personal. Por eso me gustaría que no quedara malsonante responderte que “estoy de escritor”, pero que no soy ni escritor, ni profesor. O que “estoy de izquierdas” o “estoy republicano” y no “soy de izquierdas” o “soy republicano”. Todo eso, la profesión las ideologías, las convicciones deberíamos predicarlos como atributos de la sustancia y la sustancia humana se limita a ser mortal, a ser hijo de unos padres y, eventualmente, a ser padre de unos hijos.

10. ¿Por qué escribes? ¿Merece la pena escribir? ¿Qué esperas conseguir a través de la palabra?

Kant distinguía entre los que persiguen el dinero (el comerciante), los que persiguen el poder (los políticos) y los que persiguen la gloria (los artistas). Es evidente que pintamos un cuadro, o escribimos un poema porque buscamos la gloria, que nada tiene que ver con el poder (para eso se escriben discursos políticos) ni con el dinero (para eso se escriben dictámenes jurídicos)

11. Proyectos…

Ahora mismo proyectos diversos y de los dos tipos, es decir, ensayos para el poder y dos novelas para la gloria. El problema es que el poder y la gloria a partir de los cuarenta años ya no se llevan bien entre sí. El tiempo va menguando y hay que elegir: en mi caso esa elección lleva diez años demorándose y francamente creo que no puedo más y que tendré que renunciar a determinadas actividades que ahora me ocupan demasiado tiempo.

12. ¿Qué es lo que más te preocupa y ocupa actualmente?

Lo que más me preocupa es justo esto: el paso del tiempo y su aceleración. Cada vez los años son más rápidos, cada vez los inviernos son más largos y la primavera se retrasa, cada vez te jode más la flecha del tiempo y su irreversibilidad.

Y lo que más me ocupa es lo que a todo el mundo: aparcar y desaparcar, renovarte el DNI, buscar colegios, rellenar impresos, hacer la compra y viajar y desviajar (que sería el tiempo que necesitas para reponerte de un viaje y retomar tu ritmo).

Dar una buena clase, escribir una buena cuartilla, jugar con tus niños, charlar con amigos, ir al cine o hablar con tu mujer, también lleva tiempo pero eso no son ocupaciones, es la vida, es lo necesario. Lo malo es que a veces lo urgente desplaza a lo necesario y, al poco, ya tenemos el problema: el estrés.

13. ¿Qué opinas del mundo actual? ¿Cómo ves el mundo?

No tengo una explicación del mundo. No tengo una teoría explicativa y pienso que es imposible construirla. El mundo es todo lo que acaece y, por lo tanto, el mundo no es un sistema, no tiene límites, sino horizontes abiertos. Es indefinible: así que sospechemos de los que predican una visión exhaustiva del mundo: o deliran o son malévolos.

14. ¿Y qué opinas de la política que se aplica en España?

España es en sí un problema (como lo es Francia o Italia o Alemania). El problema está en la caducidad de la fórmula del estado-nación surgido en el siglo XVI por detracción de poderes de arriba (del binomio papado-imperio) y de abajo (de los feudos). Hoy el proceso se ha invertido el estado-nación tiene que ceder poder hacia arriba (la Unión europea) y hacia abajo (las comunidades autónomas o los Länder alemanes). Ya no queda sitio para España ni para cualquier otro estado medio en la escena internacional. El problema es que los aparatos centrales no puedan o no quieran reconocer esto y asistamos a un reverdecimiento del nacionalismo españolista. Hay algunos indicios de este reverdecimiento: la criminalización del PNV y de los nacionalismos periféricos y pacíficos como el BNG, el Ejido como síntoma de un determinado trato hacia los magrebíes (el nacionalismo español es de tinte africanista) o la declaración conjunta de Aznar, Blair y Schroeder defendiendo la Europa de los estados frente a la Europa de los pueblos.

15. Entonces cual es tu patria Europa, España o Andalucía.

La patria es un territorio simbólico donde cada uno debe poner sus santos y sus vírgenes particulares como en un altar. El estado lo que tiene que hacer ante las patrias es respetarlas, no entrar nunca no vincularse a ninguna. Mi patria por decírtelo con una expresión acuñada es la “patria de La Mancha”, es decir la patria de la lengua, me siento vinculado “nacionalmente” a Colombia o Argentina. Pero sé que mi pasaporte es igual que el de un danés, estatalmente estoy vinculado a Finlandia y eso no me parece mal. Confirma la separación entre patria y estado y ayuda a entender la impostura del estado moderno que se reviste de caracteres nacionales.

Es por eso por lo que la Unión Europea me complace como estado, como pasaporte: Europa no puede ser una patria y eso no es ningún defecto. Eso pone al estado en su justo término sin vestiduras étnicas.

Andalucía en el otro extremo es justo lo contrario: nunca ha existido como estado y, por lo tanto, es una patria soportable con cuya bandera todavía no se han cometido crímenes. Es una patria difusa, sin fronteras, Madrid, por ejemplo, es una ciudad andaluza y no está en Andalucía, sin más lengua que la música flamenca, con ciudades muy identitarias, con un vínculo tierno con Latinoamérica, otra patria difusa.

Y entre Europa y Andalucía, España, pero no, claro está, la España de los militares africanistas, la España central y armada, sino la Iberia antigua, la España de Blas Infante, la de Pi i Margal, la balsa de piedra de Saramago.

16. ¿Cómo te sientes en Granada? ¿Qué opina un hombre de pensamiento como tú del sentimiento de Granada?

A mi juicio Granada camina a pasos agigantados hacia un modelo de ciudad, desarticulada, inhumana, dominada por el automóvil y, lo peor, pobre. A mi juicio este proceso de deterioro que nos convertirá en Badajoz con todos los respetos, cuando podíamos haber sido Venecia tiene su origen con el siglo XX: hay dos disparates históricos que un día se corregirán el entubamiento el Darro y la Gran Vía. Después vino la supresión de la red de tranvías, la destrucción de la Avenida de (Alfonso XIII, la República, Calvo Sotelo) la Constitución, la circunvalación, el acceso sur a la Alhambra… El problema está en que si tienes el dinamismo económico de Málaga o Almería todavía se puede justificar la destrucción del patrimonio, el mal gusto y la catetería urbanística. Pero si vives como todos vivimos en Granada de su condición de ciudad histórica, y por tanto visitable y por tanto paseable, convertirnos en un arrabal pobre de Kansas City es empobrecernos aún más si cabe. Lo peor de lo peor es que no se ve en el horizonte ninguna fuerza política, ningún movimiento social capaz de invertir esta tendencia terrible hacia lo casposo, hacia lo antieconómico… esto será pronto, si no lo es ya, una ciudad de Opel Corsa conducidos por intrépidos veinteañeros que abocinan a los viajeros, una ciudad donde los niños sólo podrán vivir encerrados en autobuses escolares.

La única esperanza es que dentro de cincuenta años una generación de granadinos cultos y europeos desentube el río Darro, siembre de árboles grandes la Gran Vía, recupere el bulevar de la Constitución tal y como estaba y haga subir un tranvía lento y parsimonioso a la Alhambra y al Albayzín por cuestas escalonadas. No lo veremos, pero o esto sucede en el futuro o no hay futuro.

17. ¿Cuáles son las palabras que más te dicen? ¿Y por qué? Tres palabras.

La palabra que más me dicen es “papá” y cada vez que la oigo un placer inefable me recorre la columna vertebral.

18. ¿Qué te gustaría hacer que aún no has hecho?

Nada. Me gustaría que me dejaran siempre seguir haciendo lo que hago. Si acaso un día cuando sea mayor ocupar el puesto de Baltasar en la cabalgata de Reyes y leer el pregón del Corpus delante de la Tarasca.

19. Tu mejor y tu peor recuerdo.

El peor, suena el teléfono de madrugada y mi padre ha muerto.

El mejor: el momento en que me entregaron a mi hijo en una sala de espera del hospital y le miré la cara. No lo olvidaré jamás. Ese es el rostro más hermoso que he visto nunca.


 

One thought on “Autobiografía de José Luis Serrano

  1. Hola José Luis,

    Te escribo unos renglones para decirte que ayer te escuché en la radio. Me dirás que qué tiene eso de especial. Nada sino que el programa que escuché pertenece a la radio suiza y que lo escucho yendo a trabajar y que me trajo muchos recuerdos de mi tierra.

    Soy andaluza pero vivo en Ginebra. Por mis venas corre una mezcla de razas y creencias como solo los andaluces (entre otros pueblos mediterráneos) pueden tener. Mis apellidos lo prueban, árabe y judío. Me gustó lo que dijiste sobre Granada, Córdoba y Sevilla. Granada la Jerusalem hispánica.

    Nací en Málaga pero no soy malagueña, mi madre es de Granada y mi padre de Sevilla. Lo único que comparto con Málaga es el viaje y el amor al mar.

    Mis hijos me dicen que me muestro orgullosa cuando hablo de Andalucía y se ríen de mi interés por la historia. La verdad es que nunca me he sentido orgullosa de ser andaluza, no nos lo permitieron y seguimos siendo los de ahí abajo, los que están para lucir con el turismo pero siempre olvidados por los castellanos y los catalanes que nos consideran ciudadanos de segunda. Si, es verdad que tenemos mucho acento, pero eso no quiere decir que seamos analfabetos. Todo eso se va descubriendo mas tarde, cuando se hace uno adulto y empieza a conocer la verdadera historia de Andalucía. Todo lo que han omitido y que gracias a escritores como tú se va recobrando.

    También enseño el español aquí, a adultos, y les enseño los diferentes acentos que tenemos en la península y en el mundo, en fin, les abro el espíritu para que sean mas receptivos y mas abiertos, dentro de mis posibilidades.
    Me gusta mucho lo que dices del verbo ser y estar!!!

    No te tomo mas tiempo, solo me queda por decirte que te deseo todo lo mejor y que sigas escribiendo. Todavía no he leído tu libro pero lo voy a hacer cuando me llegue el pedido!!!!

    Te agradezco esa brisa de jazmín y dama de noche que me llego cuando te escuché. Hasta pronto y felicitaciones.

    Natividad Medina Nogales
    (mi nombre de casada aquí es Mettraux-Medina)

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